La tradición de los artesanos en las colonias estaba notablemente
influenciada por la escasez de medios de que disponían, lo que dio lugar
al desarrollo temprano de técnicas de reciclaje surgiendo productos tan
atractivos como los edredones de patchwork, ejecutados como parte de las
labores de invierno, las alfombras de lona pintadas procedentes de las
velas de los barcos o las alfombras tejidas con restos de telas ya
inservibles para otras labores.
El estarcido de paredes tuvo una amplia difusión debido al empeño de
imitar los inasequibles papeles pintados de la época.
Esta popularización del estarcido se debe a la existencia de un gran número
de pintores ambulantes que fabricaban sus propias plantillas y ofrecían sus
servicios de casa en casa y de comunidad en comunidad, ejerciendo
también el papel de transmisores de diversos motivos y símbolos entre
los asentamientos.
El rosemaling noruego o el bauernmalerei alemán serán los encargados de
inundar de motivos florales utensilios domésticos ya sean de hojalata o
madera. Baúles, cajas, portavelas para la pared o frentes de armarios, todo
es susceptible de ser decorado cuando existe la intención de incluir el
gusto por la belleza dentro de la rutina diaria. |